Propósito y Dedicatoria

Este blog es una especie de "colección virtual", ya que en realidad no tengo la mayoría de estas piezas filatélicas. Quiero dedicarlo a dos filatelistas que conocí hace años y que despertaron mi sensibilidad por este tema, aunque no al punto que me llevaran a coleccionarlo. El primero que nombro es el ya fallecido Juan Bosco Oberti (Paysandú 1935-Montevideo 2016), uruguayo, de quien pude ver en una exposición su colección que se titulaba más o menos como este blog. No lo recuerdo con precisión. El otro es Humberto Brumatti, argentino, que coleccionaba motivos uruguayos en la filatelia argentina y motivos argentinos en la filatelia uruguaya. Para ambos este modesto homenaje.
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sábado, 27 de septiembre de 2025

Juan Díaz de Solís en el Río de la Plata (Argentina, 1991)

 


País emisor: Argentina
Fecha de emisión: 9 de noviembre de 1991.
Motivo de la emisión: serie América UPAEP, exploradores.

Relación con Uruguay:
La expedición de Juan Díaz del Solís, formada por tres pequeñas carabelas, llegó al Río de la Plata después de explorar las costas del sur de Brasil.

Llegó a la «isla de San Sebastián de Cádiz» (cercana al cabo Polonio) el 20 de enero de 1516, alcanzando la isla de Lobos y Punta del Este el 2 de febrero. Allí tomó posesión de la tierra en nombre del rey de España, erigiendo una cruz al son de trompetas ante el escribano Alarcón, llamando al lugar «Puerto de Nuestra Señora de la Candelaria» (posiblemente en la actual Maldonado). En la capitulación se indicaba que la toma de posesión se hiciera «donde haya algún cerro señalado o árbol grande».

Ingresaron así en el Río de la Plata, una enorme extensión de agua dulce fruto de la unión de los ríos Paraná y Uruguay. Al confundirlo con un brazo de mar sin salinidad, Díaz de Solís lo bautizó «mar Dulce», y pudo penetrar en él gracias al escaso calado de sus tres carabelas.

Díaz de Solís exploró el río con una carabela chica en busca del paso hacia el mar del Sur, pasando frente al «río de los Patos» (posiblemente el río Santa Lucía) e hizo escala en la isla Martín García, que bautizó así porque allí tuvo que sepultar al despensero de ese nombre, fallecido a bordo de la carabela.
Viendo indígenas en la costa oriental, Díaz de Solís intentó desembarcar en un bote con siete de sus tripulantes (entre ellos Alarcón y Marquina, cuatro marineros y el grumete Francisco del Puerto), en un paraje entre Carmelo y Punta Gorda, o en alguna isla situada frente a esa costa. Solís y sus compañeros fueron atacados por sorpresa por un grupo de indígenas que los mataron, salvo a Francisco del Puerto, que fue recogido después, por la expedición de Sebastián Caboto.

La historia de que los indígenas devoraron a los españoles muertos proviene de una fuente muy posterior a los acontecimientos y es presumible que sea una fantasía.

jueves, 26 de septiembre de 2019

Sebastián Caboto y no Juan Caboto (Terranova, 1897)




País emisor: Terranova (New Foundland)
Fecha de emisión: 1897
Motivo de la emisión: Cuarto centenario del descubrimiento de Terranova por John Cabot (Giovanni Caboto).

El sello reproduce, en realidad, un retrato del navegante y cartógrafo Sebastián Caboto (1474-1557), hijo de Giovanni Caboto y también navegante.

El retrato está tomado de un grabado de Samuel Rawle (1771–1860) realizado a partir de un retrato de Hans Holbein el Joven  (1497/1498–1543).

Inscripciones en el retrato:
Ángulo superior izquierdo: Effigies Sebastiani Caboti, Angli, filii Johanis Caboti Veneti, militis aurati, primi inventoris terrae novae sub Henrico VII Angliae Rege [Retrato de Sebastián Caboto, inglés, hijo de Giovanni Caboto de Venecia, caballero, descubridor de nuevas tierras bajo el reinado de Enrique VIII, rey de Inglaterra]
Ángulo superior derecho: Spes Mea In Deo [Mi esperanza está en Dios].

En abril de 1526 una expedición al mando de Sebastián Caboto, al servicio del rey Carlos partió desde el puerto de Sanlúcar de Barrameda en España hacia Sudamérica.

Después de un pasaje por Brasil, ese mismo año ancló en el cabo de Santa María (actualmente Punta del Este) donde hizo construir una embarcación que pudiera navegar el Mar Dulce. Recibió la visita de un sobreviviente de la expedición de Solís: el ahora experto en lengua guaraní y conocedor de la región, Francisco del Puerto, quien se ofreció a conducirlos.​

El 6 de abril 1527, en la costa oriental del Río de la Plata -en donde hoy se halla el Parque Anchorena, departamento de Colonia, Uruguay- en la boca de un río que denominó San Lorenzo y hoy se llama San Juan, metió dentro tres de sus embarcaciones, enviando la cuarta con el capitán Juan Álvarez Ramón a reconocer el río Uruguay, que desemboca allí, y a buscar un buen puerto. Mientras tanto edificó una casa de paja circundada de palizada, en un sitio al que llamó puerto de San Lázaro, en los alrededores de la presente ciudad uruguaya de Carmelo, cerca de la desembocadura del arroyo de las Vacas en el Río de la Plata.

viernes, 2 de agosto de 2019

Antonio Pigafetta, cronista de Magallanes-Elcano (Italia, 1980, 1)


País emisor: Italia

Fecha de emisión: 28 de abril de 1980

Motivo de la emisión: Europa. Personajes.

Antonio Pigafetta (Vicenza, Italia, c. 1480 - ib., c. 1534) fue un noble italiano del Renacimiento que se desempeñó como explorador, geógrafo y cronista al servicio de la República de Venecia.

Acompañando a Francesco Chiericati se trasladó a España en 1518. Allí tomó parte en la expedición de Magallanes, que culminaría con la primera circunnavegación del globo en 1522, realizada a bordo de la nao Victoria, única que regresó a España. Pigafetta fue uno de los 18 hombres, de los 265 de la tripulación inicial, que sobrevivieron al viaje.

Su relato de los hechos se titula Relación del primer viaje alrededor del mundo (1524).

La historiadora Ana Ribeiro recoge algunos pasajes de esa Relación, en un artículo titulado "Magallanes en el Plata".
Fueron varios los cronistas de ese viaje y es posible recrear el Plata de 1519 desde sus páginas. Antonio Pigafetta, quien dejó el más completo de esos relatos, describe “un río grande de agua dulce” y agrega: “Aquí habitan los caníbales, comedores de hombres. Uno de ellos, de figura gigantesca y cuya voz parecía la de un toro, se aproximó a nuestra nave para animar a sus compañeros, que -temiendo le hiciésemos algún mal- se alejaron del río y se retiraron con sus avíos para el interior del territorio. Para no perder la ocasión de hablarles y de verlos de cerca, saltamos a tierra cien hombres y los perseguimos; capturamos algunos pero daban tan grandes zancadas que ni siquiera corriendo o saltando los pudimos alcanzar”.
“Este río tiene siete islas. En la mayor, la que llaman cabo de Santa María, hay piedras preciosas. Antes supusimos que esta agua no era un río, sino un canal a través del cual se pasaba al mar del Sur, pero rápidamente verificamos que no era más que un río, cuya boca tiene diecisiete leguas de ancho. Fue aquí que, otrora, Juan Díaz de Solís, quien como nosotros iba a descubrir nuevas tierras, fue comido por los caníbales, en los cuales confió demasiado, con sesenta hombres de su tripulación”.
Costeando, arribaron a dos islas que describen pobladas únicamente de “gansos” (pingüinos, en realidad) y lobos marinos. “Hay tantos de los primeros y son tan mansos que en una hora hicimos abundante provisión para la tripulación de cinco navíos. Son negros y están cubiertos por todo el cuerpo con plumas pequeñas, sin tener en las alas suficientes de ellas como para volar. Como no vuelan, se alimentan de peces. Son tan gordos que tuvimos que despellejarlos para poderlos desplumar. Su pico parece un cuerno”.
Los lobos marinos, agrega, “son de diferentes colores y casi del tamaño de una vaca, asemejándose a la cabeza de este animal. Las orejas son cortas y redondeadas y tienen dientes muy largos. No tienen piernas y los pies, unidos al cuerpo, se parecen a nuestras manos, sus dedos están ligados con una membrana, como los de un pato. Si pudieran correr serían de temer, porque muestran mucha ferocidad. Nadan muy de prisa y comen peces”.
En medio de las islas los sorprendió una terrible tormenta, durante la cual vieron “los fuegos de san Telmo, de san Nicolás y de santa Catalina” fulgurando en lo alto de los mástiles. 

jueves, 27 de junio de 2019

Alejandro Malaspina (España, 1993)


País emisor: España

Fecha de emisión: 20 de setiembre de 1993

Motivo de la emisión: navegantes, descubridores, científicos.

Alejandro Malespina fue el jefe de una expedición que visitó Montevideo en 1790. (Ver entradas anteriores para más detalles).

lunes, 24 de junio de 2019

Expedición de Alejandro Malaspina (España, 1989)



País emisor: España

Fecha de emisión: 18-25 de junio de 1989

Motivo de la emisión: Matasellos especial, con motivo de una exposición filatélica. Bicentenario de la partida de la expedición de Alejandro Malaspina (ver las dos entradas anteriores).

Expedición de Alejandro Malaspina (Argentina, 1990, 2)


País emisor: Argentina

Fecha de emisión: 13 de octubre de 1990.

Motivo de la emisión: Bicentenario de la llegada de la expedición Malaspina al Río de la Plata.

Matasellos y sobre primer día de emisión. El matasellos es un retrato del explorador italiano, al servicio de la Corona de España.

(Ver entrada anterior).

viernes, 21 de junio de 2019

Expedición de Alejandro Malaspina (Argentina, 1990, 1)


País emisor: Argentina.

Fecha de emisión: 13 de octubre de 1990.

Motivo de la emisión: Bicentenario de la llegada de la expedición Malaspina al Río de la Plata. Espamer '91, Buenos Aires.

El Viaje científico y político alrededor del mundo, más conocido como Expedición Malaspina o Malaspina-Bustamante, en honor a Alejandro Malaspina y José de Bustamante y Guerra, fue una expedición financiada por la Corona española en la época ilustrada de Carlos III.

La expedición se prolongó a lo largo del periodo entre 1789-1794. Recorrió las costas de toda América desde Buenos Aires a Alaska, las Filipinas y Marianas, Vavao, Nueva Zelanda y Australia.

El 21 de septiembre de 1794 la expedición regresó a España habiendo generado un ingente patrimonio de conocimiento sobre Historia natural, cartografía, etnografía, astronomía, hidrografía, medicina —todas ellas ramas de conocimiento de gran importancia geopolítica—, así como sobre los aspectos políticos, económicos y sociales de estos territorios.

La mayor parte de los fondos se conservan en el Museo Naval de Madrid, el Real Observatorio de la Armada, el Real Jardín Botánico y el Museo Nacional de Ciencias Naturales. En la actualidad siguen siendo objeto de estudio por parte de historiadores y biólogos.

Referencia a Uruguay: después de fondear durante unos días en las islas Canarias, navegaron por las costas de Sudamérica hasta el Río de la Plata, llegando a Montevideo el 20 de septiembre de 1789.
José de Bustamante y Guerra, que tuvo un importante papel en la expedición, fue gobernador de Montevideo desde 1797 a 1804.

martes, 30 de abril de 2019

Ulrico Schmidl, viajero en el Río de la Plata (Argentina, 1989)


País emisor: Argentina
Fecha de emisión: 16 de setiembre de 1989
Motivo de la emisión: ESPAMER 90, Buenos Aires. Cartas y crónicas del descubrimiento de América.

En este sello de una serie de cuatro valores, aparece un retrato de Ulrich Schmidl, en un grabado de su libro Viaje al Río de la Plata, editado por Levinus Hulsius, en 1599.

Schmidl visitó el Río de la Plata participando en la expedición de Don Pedro de Mendoza.

He aquí el texto donde se refiere a su pasaje por las costas de lo que hoy es Uruguay y su encuentro con los charrúas. San Gabriel es el lugar donde hoy se encuentra la ciudad y puerto de Colonia del Sacramento. El libro completo puede ser consultado en Viaje al Río de la Plata, 1534-1554. Notas bibliográficas y biográficas por Bartolomé Mitre. Prólogo, traducción y anotaciones por Samuel A. Lafone Quevedo.
De allí navegamos al Rio de le Platta y dimos con una corriente de agua dulce, que se llama  Parnau Wassu (Paraná Guazú), y tiene de ancho en la boca, donde deja de ser mar, una extensión de 42 millas (leguas) de camino, y desde Río Gena hasta esta agua se cuentan 500 millas (leguas) de camino.
En seguida arribamos a una bahía que se llama Sannt Gabriehel (San Gabriel) y allí en la susodicha agua corriente Parnau largamos las anclas de nuestros 14 navíos. Y como tuviésemos que hacer quedar los navíos mayores a un tiro de arcabuz de la tierra, nuestro general thon Pietro Manthossa había ordenado y mandado que los marineros desembarcasen la gente en los pequeños esquifes, que con este fin estaban ya dispuestos, y se llaman podel o poet (batel o bote). Así pues, con el favor de Dios llegamos al Rio de la Platta el año 1535.
Allí nos encontramos con un pueblo de indios llamados zechuruass (charrúas) que constaba como de unos 2.000 hombres, y que no tenían más de comer que pescado y carne. Estos al llegar nosotros, habían abandonado el pueblo huyendo con mujeres e hijos, de suerte que no pudimos dar con ellos. Esta nación de indios se anda en cueros vivos, mientras que sus mujeres se tapan las vergüenzas con un paño de algodón que les cubre desde el ombligo hasta la rodilla.
Entonces el general thon Pietro Manthossa mandó que se vuelva a embarcar la gente, y que la hagan pasar a la otra banda del agua Pernaw (Paraná), que allí no tiene más anchura que 8 millas (leguas) de camino.